Gigantes

Asistimos estos días con asombro al juicio a “La manada” por la supuesta violación colectiva de una joven de 18 años en San Fermines de 2016.

Entiendo que es obligación de la defensa intentar, por todos los medios legales posibles, conseguir la exculpación de sus defendidos. Pero lo que escapa a toda mi razón es que un juez de 2017 acepte como prueba un video sobre la vida posterior a la violación de la víctima cuyo propósito no es otro que demostrar que lo que le pasó tampoco fue para tanto, que la chica no ha quedado traumatizada, ni su vida destrozada.

Ya habíamos escuchado lo de no juntó suficientemente fuerte las piernas, no gritó mucho, no dijo no las suficientes veces, iba vestida de manera provocativa, había bebido… pero lo que juzgar una víctima por su vida posterior es el más difícil todavía.

Se pretende juzgar a la víctima por su comportamiento posterior a la supuesta violación y a partir de ahí estimar cuál pudo ser su actitud aquella fatídica madrugada y demostrar que en realidad se lo buscó y ahora quiere destrozar la vida de cinco hombres que solo querían disfrutar de la fiesta.

No estaba en aquel portal, pero lo que tengo claro es que una chica de 18 años difícilmente tenía algo que hacer por defenderse frente a un grupo de 5 hombres. Estaba perdida desde el momento en el que ellos tenían claro su propósito. Solo atino a pensar que esta chica estaba allí de cuerpo presente, suplicando que terminara pronto y rogando por salvar la vida, aunque ésta quedara dañada para siempre. Lo que no pensaría es que también sería dañada por la duda y los prejuicios.

El machismo y la cultura patriarcal son gigantes poderosos que impregnan todos los ámbitos de la sociedad, siglos de construcción de un modelo de sociedad en el que las mujeres están bajo sospecha, en todo.

La cultura de la violación se cuela en nuestras casas cada día de forma explícita pero también de modo sutil; en esa escena “romántica” en la que el galán acorrala a la bella protagonista contra la pared para besarla apasionadamente mientras ella dice no; en la cosificación del cuerpo de la mujer utilizado como reclamo publicitario para todo; cuando la recompensa al trabajo bien hecho o el colofón de un día de fiesta es “irse de putas” pagando para que esas mujeres hagan lo que el cliente diga.

Me pregunto cuándo, o si, llegará el día en el que nos demos cuenta de que todo gesto, toda imagen, todo comentario, por pequeño o nimio que parezca, suma o resta en el camino hacia una sociedad de igualdad entre hombres y mujeres.

Me pregunto cuándo,o si, entenderán que nada cae en saco roto, que el machismo aunque se presente jocoso, sigue siendo machismo.

Seguro que no soy la única a la que le han dicho en más de una ocasión eso de que “siempre estás con la escopeta cargada” quienes aún parecen pensar que las mujeres vemos los gigantes del machismo donde en realidad solo hay molinos de actitudes inocentes y naturales.

Pero actitudes como la del juez que ha admitido como válida semejante prueba no hacen sino confirmar que las mujeres seguimos enfrentándonos a gigantes.

Hermana, yo sí te creo.

@CarlotaMerchn

El respeto a las palabras

Siempre he pensado que es muy fácil juzgar la historia cuando ya es eso, historia, y que lo difícil es hacerla.

La transición española a la democracia tras más de 40 años de dictadura franquista seguro que fue imperfecta, pero la generosidad, la responsabilidad y el sacrificio de muchos en aras del bien del conjunto de la ciudadanía española nos ha conducido al mayor periodo de paz y convivencia en libertad ha conocido este país.

Toda generación siente que debe pasar a la historia por alguna gesta. El siglo XX dejó los movimientos por los derechos civiles, mayo del 68, los movimientos de liberación nacional en América Latina, la caída del muro, la transición…

La generación que ha crecido en el siglo XXI parece buscar su “revolución”, su “transición” lo que es a todas luces legítimo, y causas por las que rebelarse no faltan, pero, ¿nada de lo que se ha hecho en el pasado es válido?

Que algunos hablen del “régimen del 78” no es una novedad pero la frivolidad con la que se emplean términos como franquismo, fascismo, dictadura o presos políticos no tienen parangón.

Me encoge el cuerpo escuchar cómo se nos califica como franquistas a quienes defendemos la Constitución que mayor periodo de paz, convivencia y progreso ha traído a nuestro país. ¡Qué atrocidad!

Nuestro actual modelo de Estado fue diseñado en un momento crítico, con el dictador recién enterrado, en un país en blanco y negro tras décadas de represión, en un país centralizado, alejado de Europa y a construir en derechos y libertades. Debemos reformar y actualizar nuestro marco de convivencia, pero no a costa de denostar y despreciar lo construido, al contrario, recuperando el espíritu que movió a quienes lideraron aquel momento histórico.

El lenguaje nunca es neutro ni inocente y referirse a España como un país de prácticas fascistas o franquistas por parte de quienes exprimen hasta el límite las normas de convivencia de las que nos dotamos en el 78 resulta un ejercicio de cinismo de ingentes dimensiones.

Llama la atención que sean precisamente quienes han crecido en democracia y no han tenido que jugarse literalmente la vida por nuestros derechos, o precisamente por eso, que sean ellos quienes utilizan con total naturalidad expresiones de desprecio hacia el modelo democrático que ha hecho posible que puedan ser lo que han llegado a ser, que puedan expresarse como se expresan, que estén en las instituciones defendiendo sus ideas en libertad.

Que sean quienes retuercen la ley hasta sus recovecos más pequeños para justificar acciones que son de dudosa naturaleza democrática quienes califiquen nuestro país de no democrático insulta la inteligencia de cualquiera que como decía aquél “tenga dos dedos de cerebro”.

La perversión del lenguaje hace que se frivolice el significado real de las palabras, que pierdan su significado original y con él las emociones y la historia que las crearon.

He tenido la oportunidad de conocer países en los que se sube la música para hablar, en los que se encarcela a sindicalistas y defensores y defensoras de derechos humanos, en los que, literalmente, la gente se orina encima al ver hombres de uniforme y, desde luego se parecen muy poco a este país.

En el mundo hay cientos de presos políticos y de conciencia, defensores y defensoras de derechos humanos que son perseguidos, encarcelados y asesinados por luchar por disfrutar de un régimen de derechos y libertades como el que disfrutamos nosotros.

Leía el otro día la carta de Justiniano Martínez que publicaba un diario y pensaba emocionada en el dolor de quienes sí sufrieron la prisión por sus ideas, en quienes fueron perseguidos y torturados en las cárceles franquistas precisamente para que hoy podamos ejercer los derechos y libertades de los que disfrutamos.

El franquismo segó la vida de millones de españoles, sumió a nuestro país en un período oscuro de miedo y represión con miles de presos políticos y represaliados por su ideología, orientación o identidad sexual.

Por ellos, por nosotros, por nuestros hijos e hijas recuperemos el respeto a las palabras.

@CarlotaMerchn

#NoSonObjetivo

Puedo imaginarme los sentimientos que movían cada día a Lorena en su trabajo como cooperante. Puedo imaginarme cuánto le removería la conciencia contemplar los horrores de un conflicto que, como todos, dura demasiado.

Lorena fue asesinada ayer en Afganistán. Fue asesinada mientras realizaba su trabajo de atención a personas con discapacidades físicas, un centro ortopédico en el que especialmente niños y niñas aprendían, con Lorena, a rehacer su vida con una pierna o un brazo ortopédico que suplía el propio perdido como consecuencia de una mina antipersona u otro tipo de ataque. 

Los trabajadores humanitarios -cooperantes y trabajadores locales- se han convertido en objetivos bélicos, lo que supone una flagrante violación del derecho humanitario internacional. Son además los trabajadores y trabajadoras del colectivo sanitario los que registran el triste récord de humanitarios asesinados. 62 asesinados en el primer semestre de 2017, a los que con profundo dolor sumamos la fisioterapeuta española Lorena Enebral Pérez, cooperante del Comité Internacional de Cruz Roja. 

Los trabajadores y los dispositivos humanitarios no pueden ser un objetivo de guerra. Y la realidad es que por error o por no error son cada vez más los centros sanitarios, almacenes de ayuda que sufren ataques. Son cada vez más los trabajadores humanitarios, sobre todo trabajadores y trabajadoras locales, que son víctimas de ataques por parte de quienes buscan una vuelta de tuerca más en la espiral de terror y sinrazón. 

La protección de los trabajadores y trabajadoras humanitarios debe ser una prioridad. Personas como Lorena dedican su vida a proteger a los más vulnerables en una manifestación extraordinaria de generosidad y compromiso, que si bien no es un consuelo, sí debe ser motivo de orgullo para quienes hoy la lloran, para quienes hoy la lloramos. 

Los cooperantes son testigos tan incómodos como necesarios por su labor diaria y por su testimonio de denuncia y de defensa de los derechos humanos. Y precisamente por eso #NoSonObjetivo sino que deben ser protegidos para que puedan desempeñar su encomiable labor en condiciones seguras. 

Ni un trabajador humanitario más asesinado. 

#Exit

Se dice, erróneamente, que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo. Lo más antiguo en este mundo es la compra-venta de mujeres para ser prostituidas.

Mientras que la esclavitud por motivo de raza ha sido abolida la esclavitud de las mujeres con fines de explotación y violencia sexual, sea cual sea su raza, lejos de erradicarse aumenta cada año. En 2017 aún existe y somos testigos de ella cada día en las calles de nuestras ciudades, en los polígonos, en pisos de nuestras comunidades de vecinos.

La esclavitud que campa en nuestras ciudades tiene rostro y voz de mujeres de todas las culturas. Mujeres cuya visión incomoda. Mujeres ante las que se guarda silencio o se aparta la mirada. Mujeres que no queremos que vean nuestros hijos e hijas. Mujeres invisibles que nos gritan desde su silencio. Mujeres que son víctimas. Los delincuentes son otros.

Me faltan calificativos para quienes se dedican a la trata de personas pero no me provocan menor rechazo quienes con su consumo sostienen esta práctica criminal (me cuesta llamarlo negocio).

Las víctimas de trata necesitan saber que son eso, víctimas y que como tales van a recibir el apoyo que necesitan para recuperar una vida en dignidad.

Hoy se ha presentado el cortometraje #Exit realizado por la cineasta Mabel Lozano en colaboración con la fundación APRAMP que dirige Rocío Mora. En este cortometraje mujeres supervivientes de la trata cuentan su experiencia, sus sentimientos y hablan de cómo se puede salir del infierno. Se puede salir de la esclavitud con ayuda de mujeres supervivientes y también con el apoyo de las Administraciones Públicas y la ciudadanía.

El valor del cortometraje de Mabel Lozano más allá de remover nuestras conciencias, que lo hace, es que visibiliza la supervivencia. #Exit pone nombre y rostro a quienes fueron víctimas y hoy son supervivientes y trabajan para rescatar a otras mujeres que, como ellas en su día, han privadas de libertad y son esclavas del oficio más antiguo del mundo, la trata de mujeres.

Reflexión dominical sobre los vientres de alquiler

La neutralidad de propuestas que suponen pasos atrás en la garantía de derechos es algo que cuesta digerir. Un ejemplo es la imperiosa necesidad nacional que parece ser la regulación de los vientres de alquiler o el alquiler de vientres. Todos los días y a todas horas y utilizando de manera perversa la libertad y los derechos. Pero, ¿de quién y para qué?

En mi opinión estamos ante una de las mayores, si no la mayor, expresiones del capitalismo: tengo un deseo y si puedo permitirme económicamente hacerlo realidad, lo haré.

Vivimos en una sociedad de consumo en la que todo se puede conseguir si se puede pagar por ello; una sociedad en la que desde niños se educa para conseguir todo aquello que se desea y no para aprender a gestionar las pequeñas o grandes frustraciones que puede suponer la no satisfacción de todos nuestros deseos.

Me preocupa esta confusión entre deseos y derechos que pone sobre la mesa el debate sobre los vientres de alquiler o alquiler de vientres.

Para alguien de izquierdas resulta muy difícil entender que el Estado pueda dar cobertura a una actividad que se sustenta en la desigualdad entre seres humanos. Por favor, dejemos el cinismo a un lado. No hay altruismo en los vientres de alquiler. 

No hace mucho que desapareció la figura de las amas de leche. La solidaridad entre mujeres mayoritariamente de clase humilde hacía posible que otras mujeres amamantaran las criaturas de las madres que no tenían leche suficiente o no de la calidad adecuada. La sororidad salvaba esas criaturas y a sus madres. Una versión primigenia de lo que serían hoy los bancos de leche materna.

Sin embargo, no fueron pocas las mujeres de clase humilde que encontraron en el amamantamiento una posibilidad de ingresos por ejemplo formando parte de los batallones de amas de leche de los expósitos o casas cunas.

También las amas de leche eran utilizadas por las mujeres de familias con recursos como un modo de liberarse de la carga de la lactancia y evitar las consecuencias físicas de la misma. A estas amas de leche se las pedía un riguroso historial médico y de decencia y recibían a cambio buena alimentación, un techo y un salario más bien escaso. Y lo hacían en muchos casos arriesgando la lactancia de sus propias criaturas.

Me espeluzna pensar que se pueda aplicar la lógica de la oferta y la demanda a todo. Y lo que me espeluzna más es que casualmente esto siempre sucede con cuestiones relacionadas con los derechos de las mujeres. Por eso ya el toque final lo ponen quienes pretenden que el alquiler de vientres es un paso adelante en el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

Efectivamente cada uno de nosotros y nosotras podemos hacer lo que queramos con nuestro cuerpo. Ahora bien, lo que no podemos pretender es que se de cobertura legal. Desde luego, no desde los principios y valores de la izquierda.

A humanitarios y solidarios no nos gana nadie. ¿Seguro, Ministro Zoido?

“A humanitarios y solidarios no nos gana nadie”. Esta afirmación la ha pronunciado el Ministro del Interior con motivo de sus declaraciones respecto a una posible reducción de las cuotas de acogida que podría aplicar la Comisión Europea a los Estados Miembros.

Resulta cuanto menos sonrojante que un Ministro del Gobierno que preside Mariano Rajoy ose a hacer semejante afirmación. Podemos recordar las terribles cifras de desigualdad de nuestro país o el número de personas en situación de desempleo que no percibe ninguna prestación que no hablan mucho a favor de la solidaridad nacional. Pero también podemos mencionar que los años de Gobierno de Mariano Rajoy han situado la Ayuda Oficial al Desarrollo en niveles de los años 80 tras recortar su presupuesto en más de un 70%; o el recorte de más del 90% en el presupuesto de acción humanitaria en el momento de la historia en el que la vida de más personas depende precisamente de la ayuda humanitaria. Señor Ministro, estamos muy lejos de ser los más solidarios y los más humanitarios. De hecho, estamos a la cola, Señor Zoido. 

Quienes vivimos en España somos buenos conocedores del desparpajo que pueden tener este Gobierno y el partido que lo sostiene, pero son muchos más quienes sufren las consecuencias del mismo.

A 4 de julio, cuando faltan 16 días para que expire el plazo para el reasentamiento de 1.449 personas, solo han llegado 418. A 4 de julio, cuando faltan 84 días para que finalice el plazo, se han reubicado en España 1.070 personas de las 15.888 comprometidas.

Desde luego, España está muy lejos de cumplir los compromisos de acogida asumidos en el marco del acuerdo del Consejo.

Este jueves se reúnen los Ministros del Interior de la Unión Europea y parece ser que uno de los temas que estaría sobre la mesa es una posible reducción de las cuotas de acogida. En el caso de España, el Ministro Zoido adelantó que podría quedarse en 7.000-7.500 personas. Aun así, estaríamos muy lejos de cumplir.

El Gobierno de España debe negarse a esta reducción de cuota. ¿Están a salvo las personas que quedarían fuera de la cuota? ¿Qué va a ser de ellas? ¿Lamentaremos otro invierno más esas imágenes de personas vagando entre la nieve y el barro que recuerdan más a los inicio del siglo XX que al siglo XXI? O, ¿haremos algo para remediarlo?

Que la Unión Europea premiada con el Nóbel de la Paz, que ha sido recientemente galardonada con el premio Princesa de Asturias de la Concordia claudique ante la insolidaridad de sus Estados Miembros y rebaje el compromiso con la solidaridad y el humanitarismo no solo es un escándalo, sino un fracaso para el proyecto europeo.

El Mediterráneo otrora cuna de civilizaciones y del progreso de la humanidad se ha convertido en la gran fosa común en la que han perdido la vida en lo que llevamos de 2017 en torno a las 2.247 personas.

La Unión Europea será lo que sus Estados Miembros quieran que sean, pero la imagen de miles de personas bloqueadas en puertos e islas de Italia y Grecia, la imagen de miles de cuerpos varados en las playas y aguas del Mediterráneo desde luego no es lo que la mayoría de la ciudadanía europea desea para nuestro proyecto común de convivencia.

Señor Ministro, cuando de ser solidarios y humanitarios se trata, ni perdemos ni ganamos quienes no nos jugamos la vida. Ganan o pierden quienes llevan meses esperando nuestra solidaridad y humanidad.

@CarlotaMerchn

Con el fin de curso, ¿llegan las vacaciones para todos los niños y niñas?

Esta semana se han vaciado las aulas, llegó el merecido descanso después de 9 meses de estudio, exámenes, trabajos y proyectos, madrugones y por delante más de dos meses de tiempo libre y vacaciones. Pero, ¿disfrutan todos nuestros niños y niñas de ese tiempo libre y vacaciones?

En el país de los 28 con mayor pobreza infantil, nos supera Rumanía, para muchas familias el verano más que una época de disfrute supone una temporada de dificultad. 

El curso escolar mal que bien puede garantizar unos mínimos de alimentación a través de los comedores escolares, el tiempo se ocupa entre las actividades escolares y alguna actividad deportiva municipal, pero llega el fin de curso y se cierra por vacaciones.

Nuestro país, al menos por ley, garantiza la igualdad de oportunidades en materia de educación pero una de las cosas de las que te das cuenta cuando eres madre es que la diferencia no está tanto en lo que se ofrece en las aulas como en lo que nuestros hijos e hijas encuentran fuera de ellas. Son las actividades extra escolares las que marcan la diferencia pues el poder adquisitivo, el acceso a la información, los recursos y habilidades de las familias determinan las oportunidades extra de los niños y niñas. 

Y esta diferencia tiene su principal expresión en el periodo estival. El verano no significa lo mismo para todos.

Muchos niños y niñas disfrutarán de campamentos con actividades de lo más diverso, aprenderán idiomas en otros países, viajarán con sus familias a la playa, a la montaña, al extranjero y llegarán en septiembre al cole o al instituto con la mochila llena de historias y la vida repleta de nuevos aprendizajes que no están al alcance de todos. 

Pero hay muchos otros, demasiados, que llenarán su tiempo delante de la tele, encerrados en casa pasando calor, cuidando de sus hermanos, bajando a la calle a hacer tiempo o en el caso de Madrid por ejemplo, yendo a “los chorros de Madrid Río” que son gratis.

La pobreza infantil no cierra por vacaciones, al contrario, quienes la sufren lo hacen con mayor intensidad. Me parece injusto hacer rankings de urgencia entre grupos en situación de vulnerabilidad, pero sin duda, un país que no sitúa a sus niños y niñas como máxima prioridad se retrata a sí mismo. 

El derecho a la infancia, a una infancia feliz, sin privaciones y en igualdad de oportunidades debe ser la prioridad de todo Gobierno. 

El Grupo Parlamentario Socialista presentó en la Comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia una Proposición No de Ley que fue aprobada el mes de noviembre de 2016 por la mayoría de los grupos para incrementar la prestación por hijo e hija a cargo, incrementar el poder adquisitivo de las familias como la mejor manera demostrada para combatir la pobreza infantil. Disponer de un Ingreso Mínimo Vital que garantice una vida libre de pobreza, en definitiva, el derecho a una vida digna.

Como en tantas iniciativas aprobadas, falta que quien controla el BOE, el Gobierno del Partido Popular, cumpla y ponga en marcha lo aprobado. 

Faltan 99 días y España fuera de servicio en materia de acogida

Hoy 20 de junio, #díamundialdelrefugiado

Nunca antes en la historia de la Humanidad hubo tantas personas desplazadas y refugiadas como hoy, 65,6 millones según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 1 desplazamiento cada 3 segundos.

El conflicto en Siria está provocando el mayor desplazamiento de personas de las últimas décadas. Desde el inicio de la guerra más de once millones de personas han abandonado sus hogares, encontrándose la mayoría en Turquía, Líbano o Jordania.

El bloqueo de rutas como la de los Balcanes donde están atrapadas unas 72.000 personas, las políticas de inmigración y/o asilo restrictivas y la ausencia de vías legales y seguras no reducen el número de personas que tratan de alcanzar Europa, sino que provoca que se recurra a rutas más peligrosas, especialmente para los más vulnerables. Las personas van a seguir buscando la manera de proteger su vida y la de los suyos, nada puede parar a quien le mueve el instinto de supervivencia más básico.

En lo que llevamos de año, se calcula que han muerto en el Mediterráneo unas 1.700 personas. En 2016 fueron más de 5.000. ¿Cómo puede Europa, cómo puede el Gobierno de España, mirar a la ciudadanía a los ojos ante esta tragedia y simplemente encoger los hombros? Decenas de miles de niños y niñas no acompañados, niños y niñas solos, que en el mejor de los casos sobreviven en campamentos en Italia o Grecia. ¿Es ésta la Europa del Nobel de la paz?

El 84% de las personas refugiadas están acogidas en países en desarrollo. Son Turquía, Pakistán y Líbano los principales países de acogida de refugiados en el mundo. España en 2016 solo recibió el 1% de las solicitudes de asilo de la Unión Europea y de éstas solo el 3,5% de las peticiones de asilo se materializaron en estatutos de refugiados.

Faltan 99 días para que expire el plazo en el que el Gobierno de Mariano Rajoy se comprometió a acoger a 17.337 personas procedentes de Siria. Apenas ha llegado el 10%. Y no se ven prisas o presiones en el Gobierno.

Insisto, estamos muy lejos de estar saturados. Lo que estamos es fuera de servicio.

El sábado pasado miles de personas (en mi opinión deberíamos haber sido varios miles más) salimos a la calle en Madrid para gritar al Gobierno que #QueremosAcogerYa para recordar al Gobierno que basta ya de excusas, que solo la ausencia de voluntad política explica el incumplimiento de los compromisos.

El Gobierno de España no puede permanecer impasible por más tiempo. Es urgente que se pongan en marcha las recomendaciones de la Comisión Europea en materia de reubicaciones y reasentamientos. Urge la habilitación de vías legales y seguras que impidan que el Mediterráneo sea una fosa común, que impida el negocio de las mafias que juegan con la vida de quienes huyen en busca de protección. Es una emergencia abordar la situación de la frontera sur.

El Gobierno debe adoptar medidas urgentes para cumplir los compromisos de acogida y, especialmente, para personas que están en una situación de mayor vulnerabilidad como niños y niñas no acompañados, mujeres o personas LGTBI.

La complejidad de las crisis humanitarias, la cronicidad de los conflictos y el impacto de fenómenos como el cambio climático son los principales motivos de que nos encontremos ante un drama sin precedentes y debemos preparar nuestro sistema de acogida y los marcos internacionales para los retos futuros. Es tan necesario como urgente revisar y actualizar el sistema de acogida y dotarlo de los medios, recursos e instrumentos adecuados para las necesidades actuales y también para las futuras y nuevas demandas como serán sin duda las de las personas refugiadas por el clima.

El Gobierno de España debe desbloquear la situación actual y permitir que ayuntamientos y comunidades autónomas puedan dar la respuesta que demanda la ciudadanía. La ciudadanía española quiere acoger y es el Gobierno del Partido Popular quien se lo impide.

Este año se conmemora el 25 aniversario de la llegada a España de las personas refugiadas de la guerra en Bosnia-Herzegovina. En 1992 éramos un país sin experiencia, con un PIB más bajo y una tasa de desempleo similar a la actual. Sin embargo, se puso en marcha el mayor programa de acogida conocido hasta entonces para cumplir con la obligación de socorrer a quienes nos necesitaban, a quienes huían para salvar la vida. La sociedad española sensibilizada entonces con el sufrimiento del pueblo bosnio, como lo está hoy con el del pueblo sirio, dio ejemplo de compromiso y solidaridad.

Desafortunadamente, hoy no hay un gobierno sensible y comprometido como lo había entonces. El de hoy está fuera de servicio.

#QueremosAcogerYa

La torre Grenfell

Nos hemos estremecido estos días con las terribles imágenes el incendio de la torre Grenfell en Londres. Los últimos datos hablan de hasta 30 personas muertas y más de 70 personas desaparecidas.

Parece que más de 800 personas vivían en este edificio, personas en su mayoría de origen inmigrante y muy humildes. Parece que los sistemas de alarma no funcionaron. Y parece que ya se había avisado de los peligros que suponía el material de la recubierta del edificio.

No conocía esta torre, pero me la imagino como esas tantas torres que vemos en las grandes ciudades en las que viven personas muy similares. En muchos casos son viviendas anteriormente ocupadas por las clases obreras locales que han mejorado su situación, dejando ese espacio a quienes estarían en peor situación social y económica. 

Hay miles de torres Grenfell en nuestros países. Edificios en los que viven personas que pagan en muchos casos precios muy elevados por un techo, en muchos casos compartido y en demasiados casos en unas condiciones muy mejorables.

No sé si se sabrá finalmente el número de personas fallecidas, ni siquiera si se sabrá cuántas personas vivían allí. Es posible que su situación administrativa haga que algunas personas ni siquiera pidan ayuda o, más dramático aún, que ni siquiera se sepa de su existencia. Albergo la esperanza de que los ayuntamientos tomen nota y presten atención a las torres Grenfell que hay en nuestras ciudades. 

Que la desgracia se cebe en exceso con los más pobres no es casual, más bien causal. Luchar contra la pobreza y la desigualdad requiere mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas, entre ellas garantizar una vivienda digna.

Algunos pensamientos sobre las elecciones británicas.

Los británicos y británicas acudirán mañana a las urnas y, como sucedió en España en marzo de 2004, lo harán en pleno proceso de duelo tras los atentados terroristas cometidos en Manchester y Londres.

Es difícil calcular el peso que los atentados y la gestión de los mismos pueda tener en la elección de los británicos, pero desde luego, han supuesto un nuevo giro en la ya inusitada campaña electoral introduciendo un elemento de incertidumbre que hace unos días era impensable.

Cualquiera habríamos apostado a que sería el Brexit, sus consecuencias para la ciudadanía británica, el impacto en la economía y el empleo, en el papel del Reino Unido en la política global, el impacto en las personas británicas que viven en países comunitarios….lo que marcaría la campaña electoral, pero resulta que no está siendo así.

Quizás algo influya la tan famosa flema británica, pero no deja de asombrarme la naturalidad con la que parece que el Brexit ha sido asumido por la ciudadanía y la clase política británica como realidad a pesar de que poco o nada se sabe aún de las consecuencias, nada positivas según se puede intuir, que la decisión de abandonar la Unión Europea tendrá para el país o de no saber aún si se negociará un soft-Brexit o un hard-Brexit.

Y así, en medio de esa nebulosa de confusión el debate de la campaña electoral se ha centrado en las cuestiones domésticas, en las que afectan a la vida diaria de los ciudadanos como el empleo, la sanidad, los servicios públicos… recuperando el debate más tradicional entre conservadores y laboristas.

Tras los atentados en Manchester y Londres el terrorismo y la seguridad han entrado con fuerza en la campaña electoral y en este caso la Premier Theresa May no está saliendo muy bien parada. Los recortes realizados durante su mandato al frente del Ministerio del Interior penden sobre ella como una espada de Damocles al tiempo que la propia Premier clama que “enough is enough” y de que se ha sido demasiado tolerante con los extremistas. ¿Cabría valorar esas afirmaciones como una disculpa o un signo de renuncia a las políticas neoliberales obsesionadas en recortar el gasto público que han llevado a cabo los gobiernos de los que ha formado parte?

Todo parece apuntar a que, a pesar de una recuperación del voto laborista, los conservadores revalidarían el triunfo. Pero últimamente nunca se sabe. Hay partido hasta el final.

Desde luego, yo espero que Jeremy Corbyn gane estas elecciones y que lo haga con lo que muchos analistas están llamando despectivamente “el viejo discurso de la izquierda”. Si por viejo discurso de la izquierda se entiende recuperar el valor de los servicios públicos, poner la economía al servicio de las personas, la igualdad de oportunidades, en definitiva, el discurso de derechos, pues bienvenido sea.

Ilusionar con el discurso de siempre al tiempo que la derecha reivindica también su discurso de siempre. No hay más que ver las últimas propuestas de May para, según ella, luchar contra el terrorismo: ir hacia atrás en derechos humanos; o el anunciado, y al poco matizado, dramático impuesto a la demencia.

Theresa May no es Margaret Thatcher y ella lo sabe. Pero sus propuestas recogen la lección bien aprendida de la maestra de la más tradicional política Tory. ¿Qué elegirán los británicos? Por si acaso, yo esperaré a dar el resultado por definitivo hasta la mañana del viernes.